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El Centro de Desarrollo Infantil Dulzura cumple 40 años al servicio de las infancias

La atención y contención en la primera infancia son fundamentales en la vida de toda persona. Por eso el trabajo que se realiza diariamente en los Centros de Desarrollo Infantil es tan importante.

El Ministerio de Desarrollo, Igualdad e Integración Social, a través de la Subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, llevan adelante estos centros de Desarrollo Infantil (CDI) para fortalecer el desarrollo de las infancias en la provincia y brindar asistencia y acompañamiento a sus familias, promoviendo los buenos tratos y el respeto a los derechos de niños y niñas.

Este domingo 11 de octubre es una fecha muy especial, porque el CDI Dulzura, ubicado en barrio Joaquín V. Gonzales, cumple 40 años de funcionamiento. En la actualidad contiene a más de 20 niños y niñas desde el primer año de vida hasta los cuatro años inclusive.

La ministra Gabriela Pedrali felicitó a los directivos, equipo del CDI por la “trascendente función social que desarrollan en pos del respeto de los derechos de las infancias y una mirada integral de la atención brindada a los niños y niñas y a la equidad de género, en nuestra comunidad”.

Con el paso del tiempo y los cambios de paradigmas en la niñez, el CDI se fue amoldando y readecuando su funcionamiento y modo de trabajo. La coordinadora del CDI Dulzura, Silvina Duffy, contó que en sus inicios se denominaba como guardería y siempre mantuvo relación gubernamental para atender las necesidades específicas de la población, apuntando a las familias en situación de vulnerabilidad. “Con los cambios sociales y en los conceptos de niñez,  fundamentalmente en la decana del 90,  mediante la Convención Internacional de los Derechos de Niños y Niñas que reconoce a las infancias como sujetos de derechos, el rol del CDI fue transformándose”.

La institución, dependiente de la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social, siempre se caracterizó por su rol social, por estar situada dentro del paradigma de derecho de las infancias y por los fuertes lazos que formó con la comunidad. En ese sentido la coordinadora señaló que “todo CDI tiene un rol social y preventivo, porque son lugares donde se les brinda a niños y niñas un servicio de calidad, integral, que apunta a cuestiones que tienen que ver con su desarrollo, con la crianza y con una visión amplia de la familia. El rol preventivo es porque las y los profesionales, como trabajadores sociales, psicopedagogos/as, psicólogos/as, motricistas y terapistas ocupacionales trabajan mucho con la familia en cuestiones de buenos tratos y prevención de posibles situaciones que tengan que ver con la vulneración de los derechos”.

Además, los CDI promueven la equidad de género, brindándoles a las mujeres la posibilidad de retornar al ámbito laboral. “Priorizamos estás situaciones donde las madres no pueden acceder al ámbito laboral por estar recluidas en la crianza de hijos o hijas. Así logramos fortalecer la autonomía de las mujeres para favorecer su desarrollo, sin dejar de cuidar la cuestión de las hijas o hijos”

Por otro lado, Dulzura también creció en su espacio físico y en la capacidad para para atender más niñas y niños. En sus inicios se atendían solo 10 niños y niñas, gracias a diversos trabajos de ampliación en el lugar y ante la gran demanda el cupo se fue ampliando. “Pero aún tenemos lista de espera, por lo que diseñamos un proyecto a futuro que tiene que ver con la ampliación del lugar dentro de las instalaciones y una redistribución interna, para poder aceptar a más niñas y niños”.

Si bien el CDI es multisala, las intervenciones y actividades que se realizan son específicas para las distintas edades. “Siempre trabajamos de acuerdo al rango etario y al desarrollo infantil”, destacó Duffy.

 

Adecuación al tiempo de pandemia

Como en todos los ámbitos, el aislamiento social por la pandemia de Covid 19 cambió la metodología de trabajo. La asistencia alimentaria y los trabajos para fortalecer el desarrollo en las infancias se readecuaron para poder seguir conteniendo a las familias. La coordinadora contó que “diseñamos actividades desde la virtualidad, algunas semanales y otras diarias, que tienen que ver con lo lúdico, lo pedagógico y con la promoción de la lectura, para lo que hicimos cuadernillos específicos con cuentos, poesías, leyendas y otros materiales, que se entregaron a cada familia”. Junto a los bolsones alimenticios las familias reciben cuadernillos de actividades.

“Además entregamos juguetes, algunos ya listos y otros para armar como proyecto familiar para fortalecer el vínculo. Cada familia, junto al bolsón de alimentos, recibió un juego didáctico, un juego de estimulación sensorial y un juego de enrosque, más los cuadernillos”. Esta modalidad se eligió pensando especialmente en las familias a las que se les dificulta la conectividad y no puede asistir regularmente a las actividades que se proponen desde la virtualidad.

La coordinadora comentó que este tiempo sirvió para fortalecer el desarrollo artístico y recreativo de las niñas y niños. “Sobre todo cuestiones de juegos, porque el juego es un derecho, el juego permite elaborar un montón de cosas durante la niñez y es importante dedicarle tiempo de calidad. Eso hacemos desde el CDI”.

Durante este periodo de aislamiento, el equipo profesionales realizaron entrevistas virtuales con las familias para armar y sostener el vínculo con la institución.  “Para que tengan en claro que estamos presentes”, indicó la cordinadora.

Para continuar trabajando junto a las familias, próximamente realizarán un “gimnasio emocional” mediante talleres virtuales con grupos reducidos. “Vamos a hablar de las emociones, porque es fundamental aprender a poner en palabras las emociones. Creemos que eso va a ser central a la hora del reencuentro en las aulas. Queremos estar preparados para la vuelta a la presencialidad”.

 

40 años

Sobre el aniversario, Duffy señaló que la conmemoración es muy importante, tanto por la cantidad de años como por el contexto actual. “Además nos toca muy de cerca porque este año abandonó este plano Ramona Herrera, o Ramonita, la encargada de nuestra cocina que trabajó largos años en el CDI Dulzura. Vamos a sentir mucho su ausencia cuando regresemos. Más allá del festejo por el aniversario, será un homenaje para una persona que hizo historia dentro del CDI”.

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