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Mecánico revela la otra cara de la F1: jornadas de 12 horas, bajos sueldos, lesiones y presiones para medicarse

Un testimonio anónimo desde adentro del Gran Circo reveló la cara menos conocida del show: “Hemos tenido que renunciar a nuestras vidas para que la gente de arriba pueda ganar más dinero”.

 

 

La cara de la Fórmula 1 que suele ver el fanático es casi siempre la misma: los mejores pilotos del mundo luchando al volante de sus monoplazas en los grandes circuitos de mundo para subirse a lo más alto del podio. Pero, alrededor de esa competencia, en pista hay mucho más. Y en el detrás de escena del «Gran Circo», no todo es color de rosa. Especialmente para los mecánicos, que ven cada vez con más preocupación cómo la categoría sigue expandiendo su calendario -el año que viene, por primera vez habrá 23 carreras-, sin tener en cuenta el desgaste físico y mental que eso implica para ellos.

El testimonio anónimo de un mecánico de una de las 10 escuderías que conformaron la grilla de 2021, que publicó el sitio AutoSport, pintó un panorama preocupante sobre la realidad que viven día a día quienes son los principales responsables de que los autos funcionen a la perfección. Jornadas laborales de 12 horas, poco tiempo para el descanso, lesiones y presiones para medicarse y seguir trabajando, altas expectativas y sueldos estancados. Todo, potenciado en las últimas temporadas por las condiciones especiales por la pandemia y por la poca empatía y apoyo de los dirigentes de los equipos y la cúpula de la F1.

«No se puede ocultar que la vida de un mecánico de Fórmula 1 es dura. Siempre ha sido así. Pero a medida que el calendario de la Fórmula 1 se ha ido ampliando y los triples -NdR: Tres carreras en tres fines de semanas consecutivos- se han convertido en una norma, las cosas han llegado a un punto de ruptura para mucha gente que trabaja en los garajes», contó el mecánico citado por ese medio.

Explicó que, para cada Gran Premio, ellos comienzan a trabajar el miércoles, para preparar todo para el comienzo de la acción, dos días después. Y terminan el domingo bien tarde, luego de desarmar los boxes y deja todo listo para trasladarlo a la siguiente parada.

«No te das cuenta de lo que te cuesta hasta que vuelves a trabajar en la fábrica y una jornada normal de ocho horas es casi cómica porque parece tan corta», afirmó. Y destacó que el cansancio y el desgaste son mayores por las malas condiciones que los trasladan de un circuito a otro.

«Después de la triple cita de final de temporada en México, Brasil y Qatar, la combinación de vuelos en clase turista, los horarios tardíos y los cambios de zona horaria hicieron que todo el mundo estuviera absolutamente destrozado, y es entonces cuando creo que vi a la gente más afectada», afirmó.

«Cuando llega el pico máximo de cansancio es horrible. Y eso afecta cómo te sientes en tu tiempo personal», agregó.

El agotamiento no es solo mental, también es físico. Así, a medida que avanza la temporada, es común que se produzcan lesiones entre los miembros de un equipo. Y la solución de los médicos y fisioterapeutas es «inyectarte analgésicos para que sigas adelante».

La pandemia añadió «otro punto de tensión». «A los equipos les gusta manejar el cronograma de los test anti-Covid en función de lo que es mejor para ellos. Algunos equipos no quieren que hagas las pruebas demasiado pronto por si eso te deja fuera de la clasificación o de la carrera. Prefieren que esperes lo más posible. Pero si hay un problema el resultado de la prueba no llega por cualquier motivo, entonces es el mecánico el que sufre, ya que tiene que estar fuera de casa otro día más», comentó.

«Entre el estrés de que los resultados de las pruebas y los cambios de calendario con poca antelación, hemos tenido que renunciar a gran parte de nuestras vidas para que la gente de arriba pueda ganar más dinero mientras nosotros no recibimos nada a cambio», denunció.

Es que según explicó, los salarios de los mecánicos están estancados desde hace más de 20 años y como los equipos intentan mantener un control de gastos para ajustarse a los límites del presupuesto, no hay indicios de que se produzcan una recomposición salarial que se ajuste a la realidad económica actual.

«Casi es mejor ir a trabajar a la Fórmula 2, la Fórmula E o el Mundial de Resistencia por un poco menos de dinero, pero hacer casi la mitad de las carreras y no tener que soportar todas las molestias de un calendario de 23 carreras. Pero no debería ser así», afirmó.

Y agregó: «Además, para los que aman la F1 y pueden soportar el estrés, simplemente no hay posibilidades de trazar una carrera normal. Antes podías aspirar a ser el mecánico número uno, el jefe de mecánicos y luego aún más. Y cada vez conseguir un aumento de sueldo decente. Ese camino ya no existe».

Pobres condiciones de trabajo para quienes un altísimo grado de responsabilidad sobre el rendimiento del auto en pista.

«Los pilotos y todo el personal de la fábrica confían en que rindas al 100 por ciento y no cometas ningún error. Pero cualquiera puede cometer errores y cuando eso ocurre hay una decepción silenciosa por parte de los demás. Y eso no hace más que aumentar el estrés», afirmó.

«Todos confían en que rindas al 100 por ciento y no cometas ningún error. Eso aumenta el error», comentó la fuente anónima. Foto MIGUEL MEDINA0/AFP
«Todos confían en que rindas al 100 por ciento y no cometas ningún error. Eso aumenta el error», comentó la fuente anónima. Foto MIGUEL MEDINA0/AFP

La presión y el agotamiento mental terminan generando un ambiente de trabajo muy tóxico en el garage, donde a menudo «se cruzan los límites», lo que tener «un impacto negativo en algunos miembros del equipo que tienen inseguridades con respecto a su apariencia, sexualidad o estatus laboral».

Según el mecánico que contó su experiencia, los dirigentes de las escuderías y de la Fórmula 1 son conscientes de lo que ocurre, aunque «no lo entienden del todo». Los equipos han trabajado para mejorar la situación y las cosas mejoraron en los últimos años, pero hay una cuenta pendiente, quizás la más importante.

«La concientización sobre la salud mental en las redes sociales de los equipos suele referirse a los pilotos, pero no al resto de su plantilla. Da la impresión que, en última instancia, un mecánico no es lo suficientemente importante como para preocuparse ni gastar dinero extra en él. Y nosotros tenemos la sensación de que si se produce un problema mental -y conozco a algunos colegas que lo han sufrido- no hay ningún apoyo adicional para nosotros. Nadie va a venir a ayudarnos», reflexionó.

Afirmó además que la categoría podría encaminarse a un punto de inflexión, porque este año muchos integrantes de los equipos hablaron de abandonar «el circo». Muchos más que en temporadas anteriores. Y que no ayuda la actitud de algunos jefes, que «cuando se habla del estrés y las tensiones del gigantesco calendario, dicen que si no te gusta, puedes irte; como si pudieran simplemente introducir personal de reemplazo como si fueran bombillas nuevas».

Todas esas situaciones terminarán, según el piloto, perjudicando a los equipos y a la categoría en general.

¿Qué propuso para intentar mejorar la situación y cambiar la historia de cara al futuro? Mejoras salariales y en las condiciones de vuelos y traslados -al menos para carrera especiales o para los «triples»-, menos fechas, rotación de personal para evitar el agotamiento, más tiempo de descanso e inactividad en las jornadas («A veces no tenemos ni media hora para almorzar», afirmó») y sobre todo, más empatía por parte de la cúpula de la categoría.

«Simplemente una mejor comprensión de lo que es realmente nuestra vida cuando se llega a esos brutales puntos bajos en medio de otro triplete, significaría el mundo», aseguró. /Clarín

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