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Se acelera la caída de las ventas: los almaceneros y los fabricantes de alimentos están preocupados

Preocupa la “estanflación”, la combinación del estancamiento económico con alta inflación.

 

 

La Argentina podría quedar inmersa en un panorama complejo del que comienza a hablarse en todo el mundo: la “estanflación”. Es, básicamente, la combinación del estancamiento económico con alta inflación.

La alta inflación en la Argentina ya es moneda corriente. El estancamiento económico, a pequeña escala, comienza a mostrarse en forma de caída del consumo. Los almaceneros y los comercios de cercanía lo sienten y lo reconocen.

“Es lisa y llanamente ‘estanflación’”. La frase no fue dicha por un economista, sino por un histórico del sector de los almacenes. La preocupación por una caída de ventas, todavía incipiente, se extiende también entre las empresas de alimentos y bebidas.

La preocupación en el sector de consumo masivo ya está presente. Los comerciantes de barrio, como los carniceros, lo sienten: no pueden subir demasiado los precios porque, si no, se quedan sin clientes. El problema, claro, es que sus proveedores aumentan. Y lo que empieza a pasar es que los negocios comienzan a resignar margen para evitar perder clientes.

Los números dan cuenta de lo que sucedió en febrero. Según la consultora Focus Market, que con la firma Scanntech leyó códigos de productos en casi 700 puntos de venta, el consumo retrocedió un 3% en el segundo mes del año.

El crecimiento en enero, sin embargo, logra que en el bimestre formado por enero y febrero la tendencia aún sea apenas positiva (+0,4%).

“En el segundo mes del año el consumo en formatos de cercanía retrocede. La inflación se acelera, el bolsillo vuelve a perder poder adquisitivo y la aceleración de precios está dejando una situación preocupante hasta la clase media que comienza a sentir el impacto para cumplimentar una canasta básica total”, indicó Damián Di Pace, director de la consultora.

El dato es peor en el caso de los alimentos. La caída en enero y febrero conjuntos fue del 4,9%. La categoría “cuidado personal” también cayó, en ese caso un 3,7%. En cambio, bebidas creció 4,1% y limpieza, 2,2%.

Un especialista en consumo explicaba por qué se está dando este escenario. Es difícil que el consumo crezca en volúmenes año contra año porque, hasta el momento, fue inflado por “meter plata en el bolsillo” de la gente.

En otras palabras, si no hay generación de consumo masivo a través de más empleo real, el panorama será cada vez más complicado.

Como sucedió en otros lugares del mundo, la Argentina podría tener en 2022 la inflación más alta desde 1991, es decir, en 31 años. Las estimaciones para este año rondan el 55%. En el mundo, la suba de precios generalizada comienza a aparecer, pero a eso se suma la complicación de la actividad por la guerra entre Rusia y Ucrania.

Por caso, el gobierno danés advirtió esta semana que su economía podría terminar en una estanflación si las importaciones de energía desde Rusia se cortaran. TN

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