Con una superficie de 25.000 hectáreas dedicadas al cultivo de olivos y una producción anual de 180 mil toneladas de aceitunas, La Rioja lidera la producción de aceitunas de mesa y es la principal exportadora de aceite de oliva en Argentina. Recientemente, Infocampo, en colaboración con el gobierno de La Rioja y el Consejo Federal de Inversiones, realizó una visita a diversas fincas y empresas elaboradoras para conocer el estado actual de la olivicultura en la provincia.
La historia de esta actividad se remonta a la zona de Aimogasta, que junto a la Capital y Chilecito, forman un importante triángulo productivo. Se cuenta que el rey Carlos III de España intentó erradicar los olivos en América para proteger la economía de Sevilla, pero un ejemplar en Arauco logró sobrevivir, permitiendo la recuperación de las plantaciones en la región.
Los olivos son conocidos por su comportamiento vecero, produciendo abundantes frutos en un año y pocos al siguiente. Es crucial que las aceitunas se procesen dentro de las 48 horas posteriores a la recolección para evitar daños. La transformación de la aceituna verde a negra implica un cuidadoso proceso de tratamiento con soda cáustica y fermentación que dura al menos tres meses.