En un evento marcado por la tensión política, el intendente de la Capital riojana, Armando Molina, reconoció la existencia de corrupción dentro de su administración, un tema que el oficialismo había evitado abordar anteriormente. Esta declaración se produjo durante la ceremonia de asunción de Gonzalo Bustos como nuevo Secretario General del municipio, donde Molina afirmó que “la corrupción está en todos lados” y no es solo un problema externo.
El intendente, que se mostró autocrítico, admitió que su gestión no ha producido los resultados esperados y pidió disculpas por los errores cometidos. Sin embargo, su llamado a “empezar de nuevo” sugiere un reconocimiento de fracaso en la etapa anterior de su administración. En lugar de implementar medidas concretas como auditorías o sanciones, Molina utilizó una metáfora histórica, comparando su gestión con el "sable de San Martín", lo que generó más incertidumbre que confianza en la lucha contra la corrupción.
Este reconocimiento plantea la pregunta sobre la falta de acciones efectivas frente a la corrupción, dado que, a pesar de su gravedad, la respuesta del intendente ha sido principalmente retórica.