La crisis económica ha afectado gravemente el tejido empresarial en La Rioja, donde se ha registrado una disminución del 15% en el número de empleadores desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Este fenómeno ha triplicado el promedio de cierres a nivel nacional, posicionando a la provincia como la más afectada en Argentina. En solo dos años, el número de empresas ha caído de 2.665 a 2.266, lo que representa la mayor contracción del país, superando el promedio del 4,3% de descenso general.
La situación en La Rioja se diferencia de provincias más grandes como Buenos Aires o Córdoba, donde las pérdidas se explican por su mayor peso económico. Aquí, la caída es de carácter estructural, generando no solo el cese de actividades actuales, sino también una drástica reducción en la capacidad de generar empleo genuino a corto y mediano plazo. Este retroceso también se observa en el Norte Grande, con provincias como Chaco, Catamarca y Misiones como las siguientes más afectadas.
Además, la relación entre el gobierno provincial, encabezado por Ricardo Quintela, y la Nación está en un punto crítico. Quintela ha llevado sus reclamos por fondos de coparticipación a la Corte Suprema, argumentando una deuda que supera mil millones de dólares. Durante su discurso en la Legislatura, fue claro al exigir lo que le corresponde a La Rioja por derecho propio, justificando su postura ante el ajuste fiscal y la parálisis de obras públicas, aunque los números reflejan un deterioro económico profundo con la pérdida de casi 400 empresas.