La economía de Argentina se enfrenta a una desaceleración proyectada del 4% para 2026, en contraste con el 4,6% estimado para el año anterior. Este cambio se atribuye a la incertidumbre política provocada por el proceso electoral de fines de 2025, que ha llevado a presiones cambiarias y un aumento en las tasas de interés, afectando la demanda interna.
Según el informe Perspectivas Económicas Mundiales del Banco Mundial, Argentina seguirá siendo una de las economías con mayor crecimiento en la región, ocupando el tercer lugar en América Latina después de Panamá y República Dominicana. Sin embargo, el organismo advierte que la estabilidad política y económica es crucial para mantener la recuperación.
El apoyo financiero de Estados Unidos, a través de líneas de swap, ha sido destacado como un factor que contribuyó a la estabilización del mercado. Además, la implementación de una banda cambiaria en abril de 2025 ha proporcionado mayor flexibilidad al sistema cambiario, actuando como amortiguador ante shocks externos.