Los primeros días del año han revelado contradicciones en el modelo económico actual del país, que muestra un crecimiento macroeconómico a la par que aumenta la desigualdad distributiva. Este dilema, que se presenta como un desafío para el Gobierno, pone en evidencia la tensión entre los indicadores económicos y el bienestar social.
El análisis sugiere que, a pesar de las reservas récord, la industria enfrenta un escenario de caída, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento. La situación actual requiere una reflexión crítica sobre las políticas implementadas y su impacto en la población.
En este contexto, se hace necesario un enfoque hacia un crecimiento inclusivo, que no solo considere cifras macroeconómicas, sino que también busque mejorar las condiciones de vida de todos los sectores de la sociedad.