La renuncia de Marco Lavagna a la dirección del INDEC ha generado un intenso debate en el ámbito político y económico de Argentina, especialmente en relación a la autonomía y la transparencia de las estadísticas públicas. Este cambio se produce a días del lanzamiento de un nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya implementación ahora enfrenta la supervisión del Gobierno y el Ministerio de Economía.
Lavagna resaltó en su carta de despedida los avances en el Sistema Estadístico Nacional y el Censo 2022, pero su salida parece estar influenciada por tensiones políticas en aumento. La postergación del nuevo IPC, que se basa en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo), ha sido un punto central de fricción, ya que busca actualizar la representación de los hábitos de consumo.
Desde el Ministerio de Economía, se ha confirmado que el nuevo índice se retrasará hasta que la desinflación sea considerada consolidada, lo que ha generado inquietudes sobre una mayor injerencia política en el INDEC. Además, conflictos internos, como los reclamos por sueldos congelados y la falta de un marco normativo que garantice la independencia del organismo, complican aún más la situación.
La elección del próximo director del INDEC será crucial para mantener la credibilidad técnica alcanzada y evitar que las estadísticas públicas sean percibidas como herramientas de marketing político.