Las nuevas medidas de China sobre la importación de carne vacuna, que incluyen un arancel adicional del 55% para envíos que superen los cupos establecidos, representan un riesgo significativo para la economía argentina en 2026. Esta decisión impacta no solo el ingreso de divisas, sino también el empleo en el complejo agroindustrial y el equilibrio del comercio exterior.
China es el principal destino de la carne vacuna argentina, concentrando más del 70% de las exportaciones. En 2024, Argentina ya excedió el cupo anual de 511.000 toneladas fijado por Pekín, y en 2025 estuvo cerca de ese límite. A partir de enero de 2026, cualquier exportación que supere ese volumen enfrentará un recargo del 55%, lo que podría expulsar al producto del mercado chino debido a la pérdida de competitividad.
Este freno en las exportaciones no solo afecta la balanza comercial, sino que también pone en riesgo el empleo en la industria frigorífica, que es intensiva en mano de obra y tiene una fuerte presencia en provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba. La combinación de menor actividad y un mercado interno que no absorbe excedentes a precios rentables hace que el sector sea particularmente vulnerable ante decisiones de China.
La situación se complica aún más debido al déficit comercial de Argentina con China, que alcanzó los USD 7.413 millones en los primeros once meses de 2025. A pesar de que las exportaciones crecieron más del 57% interanual, las importaciones crecieron al mismo ritmo, ampliando el desequilibrio externo.