La posibilidad de que Javier Milei asista a la Fiesta Nacional de la Chaya en febrero está generando inquietud en el peronismo del norte argentino. Este evento podría representar una intervención política significativa en una provincia que ha sido un bastión del peronismo, liderado por Ricardo Quintela. La llegada del presidente al festival no sería solo un acto folclórico, sino una estrategia para desafiar la hegemonía del PJ en un contexto cultural clave.
La idea de la visita está impulsada por Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, quienes ven en la Chaya una oportunidad para fortalecer el armado político libertario en la región. Sin embargo, esta posibilidad se enfrenta a la dura realidad económica de La Rioja, que atraviesa una de las crisis más severas en décadas. Según informaciones, la inversión real directa de la Nación en la provincia ha caído un 99,1% en 2025 en comparación con el último año de la gestión peronista, lo que refleja un contexto de desempleo elevado y una caída en la actividad económica.
La eventual presencia de Milei en La Chaya no solo sería un acto simbólico, sino que también podría marcar un hito en la política provincial, resaltando la tensión entre el gobierno nacional y las autoridades locales. Mientras el presidente podría aparecer en un palco, la provincia enfrenta serios desafíos financieros que complican la gestión pública.