Con la llegada de las vacaciones de verano, muchas familias enfrentan el desafío de gestionar el uso de las pantallas por parte de los niños. Laura Krochik, especialista en crianza, propone un enfoque que no se basa en la prohibición total ni en la libertad absoluta, sino en el acompañamiento activo de los adultos. Según Krochik, el uso de tecnología debe ser guiado por el diálogo y la confianza.
Durante el año escolar, las rutinas establecidas ayudan a regular el uso de dispositivos, pero en vacaciones, esta estructura se pierde, revelando las dinámicas familiares. Esta situación puede llevar a posturas extremas, como eliminar el uso de tecnología o permitirlo sin límites. Sin embargo, la crianza digital se centra en cómo se utilizan las pantallas y el tipo de contenido que consumen los niños, en lugar de solo medir el tiempo frente a ellas.
Para fomentar hábitos digitales saludables, es fundamental mantener conversaciones abiertas sobre el uso de dispositivos y mostrar interés genuino en las actividades digitales de los niños. Krochik enfatiza que acompañar implica estar presente y no solo controlar, lo que puede generar conflictos y distanciamiento en la relación.