Un equipo de investigadores chilenos ha creado un innovador método para eliminar arsénico del agua utilizando algas marinas. La propuesta se centra en la especie Macrocystis pyrifera, conocida por su capacidad para adsorber metales, y busca transformar esta biomasa en un biocarbón que pueda capturar el arsénico, reduciendo su concentración en agua potable.
Este desarrollo se basa en principios de economía circular, utilizando algas que provienen de descartes o recolección controlada. La tecnología fue patentada en Chile en 2025 y tiene como objetivo la creación de filtros de bajo costo que sean fáciles de implementar. Estos dispositivos están destinados a comunidades rurales afectadas por la contaminación crónica de arsénico, un problema que impacta la salud pública y el desarrollo local.