El misil nuclear ruso Oreshnik, presentado por Vladímir Putin como un avance tecnológico, ha sido analizado por expertos ucranianos, quienes indican que sus componentes son obsoletos. Según el Instituto de Investigación Científica de Exámenes Forenses de Kiev, los restos del misil lanzado contra Dnipro en noviembre de 2024 muestran que no cumple con las expectativas de modernidad que el Kremlin ha promovido.
Moscú ha destacado al Oreshnik como un misil de alta velocidad y difícil de interceptar, capaz de alcanzar objetivos en Europa y Asia. Sin embargo, los análisis revelan que utiliza tecnología de la era de Yuri Gagarin, incluyendo giroscopios mecánicos y componentes de la Guerra Fría. Algunos de estos elementos tienen marcas de fabricación recientes, sugiriendo que fueron reutilizados de proyectos previos.
El uso del Oreshnik en ataques recientes, como el ocurrido el 9 de enero en Lviv, ha sido parte de la respuesta de Rusia ante la utilización de misiles occidentales por parte de Ucrania. Expertos internacionales han señalado que este misil no representa una innovación significativa en comparación con sistemas anteriores, destacando su dependencia de tecnologías más antiguas.