La olivicultura en La Rioja tiene sus raíces en el siglo XVIII, cuando un olivo logró sobrevivir a la tala masiva ordenada por el rey Carlos III de España. Actualmente, la provincia se destaca como el principal productor y exportador de aceitunas y aceite de oliva en Argentina, con una superficie cultivada que alcanza las 27.000 ha. La Ruta del Olivo abarca localidades como Arauco, Aimogasta, la capital provincial y Chilecito.
Los diaguitas, habitantes originarios de estas tierras, desarrollaron sistemas de riego que permitieron el cultivo en valles áridos, técnica que fue adoptada por los colonizadores. Hoy en día, el uso de riego por goteo asegura la productividad de los olivares en estas zonas con escasas precipitaciones. Se pueden visitar diversas plantas elaboradoras de aceite de oliva, como Agroaceitunera y Hilal Hermanos, que promueven el turismo en la región.
Además, la oferta gastronómica incluye productos locales como membrillos, nueces y platos tradicionales. Un lugar destacado es el Olivo Cuatricentenario, declarado “Padre de la Olivicultura Argentina” y Monumento Histórico Nacional. También se puede disfrutar de las Termas de Santa Teresita, que ofrecen un microclima ideal y tratamientos de olivoterapia.