Aicuña, un pequeño pueblo en La Rioja, se destaca por su autenticidad y tradiciones, lejos del turismo masivo. Su singular disposición, caracterizada por una calle principal curva y casas en zigzag, le confiere un encanto especial.
El entorno natural de Aicuña, rodeado de cerros y una variada vegetación que incluye nogales, algarrobos y cactus, ofrece un paisaje impresionante. Este destino es ideal para quienes buscan una experiencia diferente en la provincia.