El Cañón del Ocre, ubicado en Famatina, se ha consolidado como una de las joyas naturales de La Rioja, atrayendo a viajeros en busca de paisajes únicos. Este destino poco explorado destaca por sus impresionantes paredones de piedra, cuyos colores intensos cambian a lo largo del día, ofreciendo un espectáculo visual inolvidable.
Declarado como una de las siete maravillas de La Rioja, el cañón se caracteriza por su acceso complicado, que requiere vehículos 4x4 y la compañía de guías locales. Los caminos montañosos son sinuosos y no están señalizados, lo que puede resultar en desorientación para quienes no conocen la zona.
El Río Amarillo fluye a través del cañón, aportando matices y formas que se transforman con la luz del día. Su entorno natural, salpicado de tonos amarillos y ocres, crea una atmósfera mágica y misteriosa, ideal para aquellos que buscan una experiencia de aventura y contemplación fuera de los circuitos turísticos tradicionales.