Las recientes tormentas que han afectado a La Rioja no son eventos aislados, sino parte de una tendencia vinculada al cambio climático. Especialistas advierten que estos fenómenos se han intensificado en las últimas décadas, generando consecuencias visibles en la región. En el último mes, se han registrado lluvias intensas en cortos períodos, lo que representa un comportamiento típico de tormentas severas.
Las altas temperaturas han contribuido a la inestabilidad atmosférica, afectando tanto zonas urbanas como rurales. Investigadores del Conicet han señalado que la frecuencia de precipitaciones extremas está relacionada con el calentamiento global, lo que aumenta la probabilidad de tormentas. A pesar de los pronósticos emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional, la falta de infraestructura y planificación adecuada agrava el impacto de estos fenómenos.
Las consecuencias se reflejan en calles anegadas, daños en viviendas y pérdidas materiales, afectando principalmente a los sectores más vulnerables. Además, el estancamiento de agua y la acumulación de residuos aumentan el riesgo sanitario tras cada tormenta. Los expertos insisten en la necesidad de implementar políticas públicas que aborden estas problemáticas de forma integral.