El spikeball, un deporte que combina elementos del vóley y el fútbol tenis, ha cobrado popularidad entre los argentinos, especialmente en las playas de Viña del Mar y Reñaca. Este juego, que permite la participación de hasta cuatro jugadores, se caracteriza por ser dinámico y fácil de aprender, lo que atrae a muchos durante el verano.
En la costa chilena, grupos de amigos se agrupan en círculo, realizando rápidos desplazamientos y celebraciones que llaman la atención de los paseantes. Aunque algunos aún lo consideran novedoso, el spikeball ya había ganado adeptos en veranos pasados. Su sencillez hace que se pueda jugar en diversas superficies, incluyendo arena y césped.
La estructura del juego consiste en una red elástica circular que requiere que la pelota pique una sola vez antes de ser devuelta, lo que genera un constante movimiento y hace que cada punto sea impredecible. Desde su creación en 1989, su popularidad ha ido en aumento, especialmente en Estados Unidos y Europa, donde se organizan ligas y torneos oficiales desde 2008.