La posibilidad de que Alemania no participe en el Mundial 2026 ha generado un intenso debate que trasciende el ámbito deportivo. Este tema surgió tras las declaraciones del diputado Jürgen Hardt, quien propuso que un boicot podría ser una medida de presión política en respuesta a las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump sobre la anexión de Groenlandia.
Hardt afirmó que cancelar el torneo se consideraría como un último recurso para hacer reflexionar a Trump. Aunque no se ha tomado una decisión formal, sus palabras han introducido el Mundial en una controversia geopolítica significativa. Desde el gobierno alemán, la secretaria de Estado de Deportes, Christiane Schenderlein, aclaró que la decisión sobre la participación corresponde a las federaciones deportivas, enfatizando la autonomía del deporte en este tipo de decisiones.
Una encuesta reciente reveló que el 47% de los alemanes apoyaría un boicot al Mundial si Estados Unidos avanza con sus planes sobre Groenlandia. Este contexto añade tensión a un torneo que será el primero con 48 selecciones y se llevará a cabo en Estados Unidos, México y Canadá.