La situación en Nicaragua se ha vuelto crítica, con un aumento de la represión interna bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Los opositores al gobierno enfrentan severas consecuencias por manifestarse, siendo considerados traidores a la patria, lo que puede resultar en largas penas de cárcel.
Expertos indican que la represión ha llegado incluso a afectar a miembros del propio movimiento sandinista. Las remesas de emigrantes que provienen de Estados Unidos se han convertido en un pilar fundamental de la economía nicaragüense, mientras que la relación política entre Ortega y Nicolás Maduro ha mostrado una mayor fortaleza que los vínculos económicos, dejando a Nicaragua en una situación precaria sin el soporte de Venezuela.