Desde finales de diciembre, se han intensificado las protestas en Irán debido a la creciente inflación que afecta a la población. Los ciudadanos han desafiado la represión del gobierno, volviendo a las calles a pesar de las amenazas de medidas severas, incluida la pena de muerte para los manifestantes.
Estas manifestaciones han recibido apoyo de iraníes en el exilio, especialmente de aquellos que apoyan la monarquía depuesta, quienes se han reunido en diversas ciudades del mundo para expresar su solidaridad. La situación ha generado preocupación internacional, y el presidente de Estados Unidos ha advertido a las autoridades iraníes que enfrentará consecuencias si continúan atacando a los protestantes.
El clima de tensión persiste mientras los ciudadanos continúan exigiendo cambios y mejores condiciones de vida, a pesar de la creciente violencia y amenazas por parte del régimen.