Un grupo de aproximadamente 60 jóvenes misioneros de la parroquia San Pedro Apóstol de Buenos Aires realizó una experiencia de servicio y encuentro en comunidades de la ciudad de Chilecito. Durante varios días, los misioneros, acompañados por el presbítero Juan Pedro Aquino y seminaristas, llevaron a cabo visitas casa por casa, celebraciones litúrgicas y encuentros comunitarios, dejando un impacto significativo en los barrios.
El padre Aquino destacó que esta misión es el resultado de un proceso de discernimiento y preparación espiritual. A lo largo del año, los jóvenes participan en formaciones y retiros que culminan en la experiencia misionera. Expresó que Chilecito fue un llamado claro, donde su presencia fue considerada necesaria y útil.
El testimonio de Pedro Girado, un seminarista de 22 años, resalta la importancia de estas misiones en el desarrollo de la vocación. Girado compartió que su primera experiencia misionera encendió en él una pasión por la fe, reconociendo que ese momento fue clave en su llamado al sacerdocio.