La conmoción en la comunidad de La Rioja es profunda tras el femicidio de Jesica, una joven madre que había denunciado en múltiples ocasiones a su ex pareja por violencia y amenazas de muerte. Su hermana, Yoly Reinoso, criticó duramente la falta de respuesta de las autoridades, afirmando que la justicia no actuó a tiempo y que el agresor burlaba las medidas de seguridad impuestas.
Familiares relataron que el agresor manipulaba el régimen de visitas con sus hijos para continuar acosando a Jesica, quien había estado separada durante dos años. A pesar de que había ratificado amenazas en la fiscalía días antes del crimen, las medidas no fueron efectivas. "La policía y la justicia sabían que esto iba a pasar", lamentó Yoly, quien también reveló que el femicida tenía acceso a la vivienda de Jesica, pues había robado las llaves.
El ataque ocurrió frente a los hijos de la pareja, y fue el hijo mayor quien, tras intentar socorrer a su madre, alertó a los vecinos. La situación de Jesica se complicaba aún más debido a una disputa legal por la cuota alimentaria que nunca llegó. Tras el femicidio, el agresor se quitó la vida, dejando a los niños sin su madre, lo que ha llevado a la familia a centrarse en el bienestar de los menores.