El presidente argentino, Javier Milei, firmó un decreto que complica la participación de empresas chinas en licitaciones del Estado. Esta decisión es vista como un intento de acercamiento a Donald Trump previo a la cumbre de Davos, aunque podría acarrear consecuencias negativas para el país.
En junio y julio de este año, Argentina enfrenta el vencimiento de un swap por 18.000 millones de dólares con China, que constituye una parte significativa de sus reservas. Sin un acuerdo de renovación, el país deberá afrontar pagos que oscilan entre 2.750 millones y 5.000 millones de dólares, lo que podría llevar a un default técnico.
Además, este swap incluye una cláusula de cross default, lo que significa que un impago afectaría también el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. A pesar de que China prorrogó el vencimiento en 2024, Milei no ha cumplido con ciertas condiciones no escritas, como realizar una visita de Estado a China.