La crisis económica en el microcentro de La Rioja se manifiesta con el cierre de más de 240 comercios, un hecho que pone de relieve la grave situación del sector. Un estudio en el área delimitada por varias avenidas indica que el 13,06% de los locales están desocupados, cifra que supera el 10,05% registrado durante la pandemia de COVID-19. Este fenómeno se traduce en una alarmante profundización de la crisis que afecta directamente a la capital.
Referentes del comercio local han expresado su inquietud por la caída del consumo y el aumento de tarifas, lo que ha llevado a muchos a cerrar sus negocios. La situación no solo impacta en los propietarios, sino que también afecta a sus familias, generando una creciente vulnerabilidad económica en la comunidad. La falta de previsibilidad en las políticas económicas del gobierno nacional de Javier Milei ha exacerbado los desafíos para las pequeñas y medianas empresas.
La disminución en la actividad comercial también repercute en la generación de empleo, lo que agrava la situación social en la provincia. Ante este panorama, se hace urgente la implementación de medidas que alivien la presión sobre los comercios y fomenten la reactivación del consumo. Las autoridades tienen el desafío de encontrar soluciones efectivas para enfrentar este contexto adverso.