La decisión del Gobierno nacional de finalizar el Plan Estratégico Vitivinícola 2020 (PEVI) ha generado sorpresa en la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar). Su presidente, Fabián Ruggeri, expresó en una entrevista que la medida fue inesperada, ya que mantuvieron contacto con funcionarios hasta hace poco sin conocer esta resolución.
Ruggeri defendió los logros del PEVI, que ha estado en funcionamiento desde 2004, resaltando su papel en la expansión de la actividad vitivinícola y en el posicionamiento del vino argentino en el ámbito internacional. Según él, el programa logró incorporar a 18 provincias en la actividad vitivinícola y fomentar el enoturismo.
La eliminación de las contribuciones obligatorias pone en riesgo un presupuesto anual que oscilaba entre 1.100 y 1.200 millones de pesos, dejando incierto el futuro de la corporación. Ruggeri mencionó que el financiamiento proviene de la industria y no del Estado, y evitó anticipar cómo continuará la organización sin estos recursos.
Frente a las críticas del Gobierno sobre el cumplimiento de metas de exportación, Ruggeri consideró que tales cuestionamientos son un “simplismo” y aclaró que Coviar no está involucrada en las ventas externas, las cuales son responsabilidad de las empresas privadas.