El 30 de marzo, la Iglesia Católica celebra el Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa y conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Durante esta jornada, los fieles se reúnen en sus parroquias para recibir la bendición de las palmas por parte del sacerdote y participar en la procesión y la Misa Solemne, donde se lee el relato de la Pasión de Cristo.
Esta celebración combina tradiciones litúrgicas de Jerusalén y Roma. La de Jerusalén recuerda cómo la multitud aclamó a Jesús como el Rey de Paz, mientras que la de Roma invita a los fieles a prepararse para la Semana Santa. La Misa del Domingo de Ramos se centra en la Pasión de Jesús, con lecturas del libro de Isaías y el Salmo 22, que expresan la obediencia de Jesús hasta la muerte en la cruz.
La procesión, que data del siglo IV, incluye a los fieles portando ramos de palma y olivo, mientras los sacerdotes marchan al frente. Además, se destaca la importancia de conservar los ramos bendecidos en los hogares como símbolo de la victoria pascual de Jesús.