Las denuncias sobre abusos en una comisaría de Ulapes han adquirido relevancia, luego de que varias personas relataran haber sido detenidas, encapuchadas y golpeadas. Se alega que las víctimas fueron sometidas a agresiones físicas para forzarlas a confesar delitos que no cometieron.
El fiscal Julián de la Colina ha confirmado las imputaciones, centrándose en cinco policías de guardia, además del comisario y otros oficiales implicados. A pesar de la gravedad de las acusaciones, hasta el momento no hay detenidos, y continúan las medidas judiciales solicitadas por las partes involucradas.
La representación legal de los denunciantes ha manifestado su preocupación por las dificultades en identificar a los agresores, ya que las víctimas estaban con el rostro cubierto. Exigen la preservación de pruebas, como el libro de guardia y los registros de las cámaras de seguridad de la comisaría.
En cuanto a la situación administrativa de los policías implicados, se informó inicialmente que el área de Asuntos Internos había decidido su apartamiento preventivo. Sin embargo, se ha confirmado que algunos se encuentran bajo licencias médicas o administrativas, sin suspensión formal. La Secretaría de Derechos Humanos provincial ha reclamado una rápida resolución del caso y el resguardo de las pruebas, mientras la causa avanza sin condenas claras.