El 27 de agosto de 2004, la selección argentina de baloncesto logró una histórica victoria al vencer a Estados Unidos 89-81 en las semifinales de los Juegos Olímpicos de Atenas. Este triunfo marcó un hito, ya que fue la primera vez que un equipo estadounidense compuesto por jugadores de la NBA quedó fuera de la disputa por la medalla de oro desde su inclusión en los Juegos Olímpicos en 1992.
El equipo dirigido por Rubén Magnano mostró un juego sólido y controló el ritmo del partido, manteniendo la ventaja hasta el final. Este evento fue parte de la trayectoria de lo que más tarde se conocería como la “Generación Dorada”, que había comenzado a forjar su camino en el Mundial de Indianápolis en 2002, donde también lograron vencer a un equipo estadounidense por primera vez.
A pesar de que el equipo norteamericano contaba con estrellas reconocidas como Tim Duncan y Allen Iverson, varios jugadores clave no pudieron participar debido a diversos problemas. La victoria de Argentina en Atenas consolidó su lugar en la final olímpica, donde buscarían el oro tras un arduo camino de preparación y esfuerzo en el baloncesto internacional.