El Corte Penal Internacional ha denunciado las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos, considerándolas un ataque directo a su independencia y funcionamiento. Esta reacción surge en respuesta a medidas que afectan a miembros del tribunal, lo que podría limitar su capacidad para llevar a cabo investigaciones y juicios.
Las autoridades del CPI enfatizan que estas acciones amenazan el sistema de justicia internacional. A través de un comunicado, manifestaron su compromiso con la justicia y el respeto a los derechos humanos, a pesar de las presiones externas que puedan enfrentar.
El tribunal, establecido para juzgar crímenes de lesa humanidad, guerra y genocidio, sostiene que su labor es crucial para la paz y la seguridad global. Estas sanciones han generado un amplio debate sobre la soberanía de las instituciones judiciales en el ámbito internacional.