Un estudio reciente publicado en la revista PLOS One ha encuestado a 312 neurocientíficos de diversos países sobre la posibilidad de recuperar recuerdos de cerebros preservados post mortem. Aunque la investigación no confirma que esto sea factible con la tecnología actual, señala un cambio en el pensamiento de los especialistas, quienes consideran que la memoria puede estar "escrita" en la estructura física del cerebro.
El 70,5% de los encuestados opina que la memoria a largo plazo depende de los patrones de conexión entre neuronas y la fuerza de las sinapsis, lo que sugiere que las modificaciones físicas en el cerebro podrían perdurar incluso después de la muerte celular. Esta idea presenta al cerebro como un potencial "mapa" donde las experiencias quedan registradas en la forma en que las neuronas se conectan.
A pesar del interés generado, los autores del estudio advierten sobre la cautela necesaria. Comprender el conectoma, que representa el mapa de todas las conexiones neuronales, se perfila como uno de los mayores desafíos científicos del siglo XXI.