Hungría, que alguna vez brilló en el fútbol con figuras como Ferenc Puskás, enfrenta un desafío significativo al no haber clasificado a un Mundial en 40 años, siendo su última participación en México 1986. Este tema ha generado un intenso debate en el país, especialmente al observar el progreso de selecciones vecinas como Croacia y Polonia.
En este contexto, dos jóvenes cordobeses, Andrés Jornet y Damián Pedrosa, han tomado las riendas del Zalaegerszeg (ZTE), un club que luchaba por evitar el descenso. En su primera temporada, lograron llevar al equipo a un quinto puesto en la liga, lo que les permitió pelear por clasificar a competiciones internacionales, además de alcanzar la final de la Copa de Hungría.
El enfoque en el scouting y la coherencia en el proyecto han sido claves para el éxito inicial del club. Jornet destaca la importancia de tener una dirección clara y un equipo alineado en todos los aspectos del mismo, desde la selección de jugadores hasta el presupuesto invertido.
En esta nueva temporada, el ZTE ya cuenta con cuatro futbolistas argentinos, lo que indica que Hungría se está convirtiendo en una plataforma atractiva para jugadores que no están en el radar de los clubes más grandes.