La situación económica en La Rioja es alarmante, con un creciente endeudamiento de las familias y un uso intensivo de tarjetas de crédito para cubrir necesidades básicas. Marcelo Becerra, vicepresidente del Banco Rioja, advirtió sobre el aumento significativo de la morosidad en préstamos personales, que ha pasado del 2,5% en el año anterior a un 9,3% en la actualidad, lo que representa casi un triplicado de los índices previos.
El análisis del consumo revela que la mayoría de los gastos se destina a alimentos y medicinas, dejando de lado la compra de indumentaria. Becerra también destacó que las tasas de interés han cuadruplicado, lo que agrava la situación de los deudores, quienes muchas veces solo pueden pagar el mínimo de sus resúmenes, generando una espiral de deudas difíciles de manejar.
Ante la imposibilidad de acceder a créditos bancarios, muchos ciudadanos recurren a prestadores no oficiales, enfrentándose a intereses de hasta 300%. La intervención de la Justicia en casos de usura se ha vuelto necesaria, mientras que el sector de las Pymes enfrenta dificultades extremas, teniendo que endeudarse para cumplir con obligaciones salariales. Becerra calificó esta situación como "lamentable" y subrayó la necesidad de distinguir entre la actividad financiera legal y las prácticas de usura que están surgiendo en el contexto actual.