El complejo vitivinícola argentino experimenta un crecimiento en el volumen de despachos, aunque enfrenta desafíos significativos en términos de ingresos. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), las exportaciones de vino aumentaron un 8,5% en volumen interanual, mientras que el mosto concentrado creció un 12,7%. Sin embargo, el valor FOB total cayó un 7,6%, reflejando un descenso en el precio promedio por unidad exportada.
Mendoza sigue siendo la principal provincia vitivinícola, representando el 92% de las exportaciones nacionales y el 11% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de la región. La Rioja, en cambio, ha escalado posiciones y ahora ocupa el segundo lugar en exportaciones, con una participación del 3% en el mercado internacional, superando a San Juan, que ha visto disminuir su participación.
El sector se enfrenta a una situación compleja, ya que, pese al incremento en la cantidad de litros exportados, la caída en los ingresos limita la rentabilidad. Para el año 2026, se anticipa una cosecha entre un 9% y un 17% menor que la del año anterior, lo cual podría afectar aún más la situación del mercado vitivinícola argentino.