El gobierno de Donald Trump manifestó su apoyo a los jugadores de la Scaloneta que mostraron la bandera de las Malvinas tras el partido contra Inglaterra, en un contexto de controversia tras los comentarios del presidente argentino Javier Milei. Este último había calificado de "imprudentes" a los futbolistas por su gesto, mientras su ministra de Seguridad, Monteoliva, intentó distanciarse del incidente.
La situación generó un amplio rechazo hacia Milei, quien recibió críticas por su alineación con el Reino Unido, que buscaba evitar pronunciamientos sobre la soberanía de las islas. En contraste, el gobierno estadounidense defendió el derecho de los jugadores a expresarse, resaltando la importancia de la Primera Enmienda en su país.
Andrew Giuliani, director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, cuestionó si los jugadores debían ser sancionados por su actuación. A pesar de la controversia, Trump y su equipo desestimaron cualquier intento de castigar a los futbolistas por su manifestación durante el evento deportivo.