Las consultoras han reportado que la desaceleración de la inflación se ha detenido, con el IPC de julio cerrando entre 1,9% y 2,1%. Este cambio en la tendencia se atribuye a varios factores, entre los que se destacan el aumento en los precios de alimentos, el sector de turismo y la presión sobre los combustibles.
Después de tres meses de desinflación, el panorama se complica para el segundo semestre del año. Las mediciones indican que esta situación podría afectar la economía en general, dificultando la recuperación esperada en los próximos meses.