El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) ha reafirmado que el oeste de La Rioja está clasificado como una zona de alta peligrosidad sísmica, tras la reciente actividad sísmica en la región. Especialistas instan a las autoridades a reforzar las normas de construcción y los planes de emergencia, subrayando que el riesgo sísmico es una cuestión de política de Estado.
La actualización del mapa de peligrosidad realizado por el INPRES, que no había tenido cambios significativos en cuatro décadas, establece que no existen áreas con riesgo sísmico nulo en Argentina. Todo el país presenta algún grado de amenaza, y La Rioja se encuentra en la segunda categoría de mayor peligrosidad, especialmente en los departamentos del corredor cordillerano.
Recientes acontecimientos en Venezuela, donde un "doblete sísmico" causó serios daños, han alertado a los expertos locales. Andrés Folguera, geólogo del CONICET, ha señalado que este tipo de eventos puede desencadenar movimientos consecutivos. Ante la imposibilidad de predecir sismos, se enfatiza la importancia de preparar a la comunidad y adecuar las infraestructuras para mitigar riesgos.
Los expertos proponen que se apliquen estrictamente las normas de construcción en hospitales, escuelas y edificios clave, además de realizar controles técnicos rigurosos en la obra pública y privada. También destacan la necesidad de actualizar protocolos de emergencia y fomentar la preparación ciudadana.