Este año, La Rioja conmemora 433 años del primer Tinkunaco, una festividad que representa el encuentro histórico entre españoles y diaguitas, celebrada cada 31 de diciembre. Este evento reúne a la comunidad en torno al Niño Jesús, conocido como "Niño Alcalde", y simboliza la unión de San Nicolás y los habitantes de la región.
La historia del Tinkunaco se remonta a la llegada de los españoles, quienes impusieron sus costumbres y apropiaron tierras de los pueblos originarios. El 15 de abril de 1593, los diaguitas, liderados por 45 caciques, se agruparon en un acto de resistencia. A pesar de la tensión, la música del violín de Francisco Solano logró que más de nueve mil nativos se bautizaran en un lugar conocido como Las Padercitas.
La fundación de la ciudad se atribuye a Don Juan Ramírez de Velasco, quien estableció la cuadrícula de la Ciudad de todos los Santos de la nueva Rioja en 1591. La ceremonia del Tinkunaco se celebró en el mismo sitio donde se erige la iglesia Catedral, conectando así la festividad con la historia fundacional de La Rioja.
Los diaguitas, también llamados Los Serranos, habitaron el noroeste argentino y partes de Chile durante aproximadamente diez mil años. A pesar de que su lengua dejó de hablarse alrededor de 1800, términos como Tinkunaco siguen presentes en el léxico.