Recientemente, el Servicio Penitenciario Provincial llevó a cabo un operativo en el que se secuestraron teléfonos celulares durante requisas exhaustivas. Estas acciones, según la directora del organismo, Analía Tello, incluyen controles tanto a las personas privadas de libertad como a los visitantes y el personal. Este enfoque forma parte de una nueva política de refuerzo en materia de seguridad interna.
El uso de teléfonos móviles en las cárceles está prohibido debido a que facilitan el acceso a redes sociales y comunicaciones no autorizadas, lo que representa un desafío creciente en el contexto actual. Tello destacó que el operativo es parte de un conjunto de acciones destinadas a evitar irregularidades en los establecimientos penitenciarios y fortalecer los controles para mantener el orden.
Las autoridades ven la circulación de tecnología en espacios de encierro como un tema de preocupación. El compromiso del Servicio Penitenciario no se limita a la detección de dispositivos, sino que también abarca un enfoque integral para garantizar un entorno seguro tanto para los internos como para el personal. La comunidad espera que estas medidas contribuyan a la reducción de conflictos y a una mejor convivencia dentro de las cárceles.