La situación del sector manufacturero en La Rioja es alarmante, según el presidente de la Unión Industrial de La Rioja (UNIR), Juan Carlos Serrano. En un reciente análisis, destacó que las políticas nacionales han llevado a las empresas locales a un estado de «modo supervivencia», resultando en la pérdida de 3.000 puestos de trabajo directos en lo que va del año, lo que afecta a miles de familias.
Serrano se refirió a los sectores más impactados: el textil, la vitivinicultura y la construcción. En el ámbito textil, la competencia desleal de productos importados de China ha provocado una caída del consumo interno. En vitivinicultura, donde La Rioja ocupa el tercer lugar en producción, se enfrentan a cambios en la demanda global y obstáculos para exportar. La construcción, por su parte, se encuentra en crisis profunda, lo que limita las oportunidades de empleo.
El dirigente criticó la falta de perspectivas de mejora a corto y mediano plazo, afirmando que el camino hacia la reconversión industrial es extremadamente difícil para las empresas, muchas de las cuales ya luchan por cumplir con sus obligaciones laborales.